La FED pierde el control
Las tasas de interés de los T-bonds están, de ahora en más, fuera de control. A pesar de los 45 millardos de dólares de obligaciones públicas estadounidenses que la FED compra todos los meses, a pesar de la reducción de la emisión de estos bonos gracias a la disminución del déficit presupuestario de la administración federal, las tasas siguen subiendo.
Si sólo eran rumores la reducción de QE3, habrían comenzado su alza después de ellas, lo que no es el caso; por otra parte, que el rumor de una reducción del 10% del QE3 cause una alza de las tasa de más de un punto de porcentaje sobre la obligación a 10 años es un mal presagio de lo que sucederá́ cuando la FED deba parar completamente su apoyo.
Se entiende que la FED ya no pueda controlar nada y los efectos de sus anuncios aposteriori sólo sirven para hacer creer que todavía controla la situación. De todos modos, el QE3 es completamente inefectivo para la economía real, ya que contribuye a la formación de una burbuja en los mercados financieros y de inmuebles, por lo que poco importa que la reduzca enmascarándola como la consecuencia de una supuesta consolidación de la economía. Todo es sólo una cuestión de imagen, lo único que la FED se las arregla para mantener por el momento.
La realidad es que la FED no tiene elección posible: además de su balance que crece peligrosamente, ahora la opinión general es que el remedio es peor que la enfermedad y que permanentemente está rechazando confrontarse con la realidad y el estallido de las burbujas susodichas.
La realidad es que la FED no tiene elección posible: además de su balance que crece peligrosamente, ahora la opinión general es que el remedio es peor que la enfermedad y que permanentemente está rechazando confrontarse con la realidad y el estallido de las burbujas susodichas.
Sin hablar por supuesto de la presión política ejercida sin duda por China y otros países. Además, la FED debe preservar sobre todo el papel internacional del dólar, lo que es vital para la economía estadounidense que no saldrá́ indemne de un cambio de moneda de reserva internacional: esto exige particularmente mantener su valor y para esto debe aumentar el atractivo de las obligaciones estadounidenses.
Es tan notable comprobar cómo, a pesar de los rumores de un tapering desde septiembre que reduciría la cantidad de dólares que se imprimen cada mes, a pesar de los rumores de la guerra en Siria que habitualmente habrían provocado una « huida hacia el dólar », éste no se valorizó respecto al euro, prueba que él necesita verdaderamente un empujón para evitar una depreciación brutal extremadamente dañina.

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