Una de las críticas más recurrentes que ha escuchado el Banco Central ha sido que sus estimaciones de crecimiento han sido muy “optimistas”. En vista de esa realidad, ayer el instituto emisor quiso aplicarle al mercado su propia dosis de realismo, realizando el mayor ajuste a las proyecciones desde la crisis subprime.
En el marco de la presentación del Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo, el instituto emisor redujo en 75 puntos base su proyección de PIB para este año, pasando del rango entre 2% y 3% del informe de diciembre, a una cifra entre 1,25% y 2,25%. Este es el recorte de más cuantía a un pronóstico de Producto que ha realizado el instituto emisor desde la crisis subprime: en el IPoM de mayo de 2009, modificó el rango de actividad para ese año desde el 2%-3% esperado en enero de 2009, a un rango entre una caída de 0,75% y una expansión de 0,25%.
Junto con ello, la entidad presidida por Rodrigo Vergara redujo en más de un punto su proyección de expansión de la demanda interna para este ejercicio, a 1,5%; para la inversión se recortó desde 1,7% a 0,5%; y el consumo total pasó desde 2,7% a 1,8%. Asimismo, incorporó por primera vez estimaciones para 2017, situando el rango de PIB entre 2% y 3% para dicho ejercicio, o sea, una media de 2,5%.
Vergara argumentó que el deterioro del escenario externo y el menor dinamismo de la actividad local justificaron la corrección a las proyecciones de Producto.
“En la actividad, el cierre de 2015 dio cuenta de una demanda más débil y de una economía que hacia fines de año creció menos que lo anticipado”, señaló el presidente del ente autónomo.

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